
En esta publicación de Transplant News, los asuntos que afectan a las mujeres ocupan el lugar principal. Se hace referencia tanto a la proporción de trasplantes en mujeres en comparación con
la de los hombres, así como al embarazo.
Como promedio, las mujeres esperan cuatro meses más para un trasplante de riñones que los hombres. No obstante, la enfermedad crónica renal no es la única enfermedad por el cual las mujeres se encuentran en desventaja. La diagnosis y el tratamiento para muchas enfermedades que ponen en peligro la vida de las mujeres norteamericanas se retarda más que para los hombres.
Debbie Morgan, L.C.S.W., Directora de los Saint Barnabas Transplant Centers, analizó las investigaciones actuales sobre la salud de las mujeres norteamericanas. “La predilección en el género en el cuidado de la salud existe en muchos niveles y atraviesa muchas áreas de la salud, incluyendo las enfermedades cardiacas, el cáncer, el SIDA, el abuso de substancias nocivas, y las enfermedades mentales,” alega Morgan. “Las más afectadas por estas influencias son las mujeres afro-americanas y las mujeres mayores en particular.” En los Centros de Saint Barnabas Transplant Centers, el equipo de trasplantes se ha dedicado a balancear más el trasplante de riñón en lo que respecta al género.
Como un gran número de recipientes de trasplantes de riñón y de donantes de riñón en vida son mujeres en la edad de reproducción, otro asunto importante es la oportunidad de quedar embarazadas después de un trasplante o de una donación de riñón. Según los expertos en esa área, dicho historial médico no evita que puedan quedar embarazadas ni tener un período de
gestación completo.
“Con el debido planeamiento y los cuidados médicos avanzados, el embarazo para los recipientes de trasplantes de riñón puede ser muy tranquilo”, alega el Dr. Leon Smith, Jr., Director de la Division of Maternal Fetal Medicine at Saint Barnabas Medical Center. “Un riñón es suficiente para mantener tanto a la madre como al feto. Para evitar complicaciones serias, es esencial que se lleve a cabo una supervisión rigurosa de la madre, del feto, de la función del riñón trasplantado y de su estado de salud en general”. Para las mujeres que han donado un riñón, el panorama es igual de brillante.
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