Teniendo en cuenta el incrementando en el número de norteamericanos con sobrepeso en las últimas décadas y el aumento en la incidencia de fallas renales, no es sorprendente notar que los centros de trasplante de riñón estén tratando a más pacientes cuyo peso representa una amenaza para su salud.
Varios estudios han comparado los resultados de los recipientes de trasplantes de riñón que son obesos (en base a un índice de masa corporal (BMI*) de 30 o más), con los de los recipientes cuyo BMI es de 25 o menos. Los resultados indican que los pacientes obesos sufren muchas más complicaciones después de la operación. Tienen más tendencia a desarrollar diabetes,complicaciones en las heridas, úlceras en las piernas y problemas gastrointestinales.
“Nosotros no excluimos pacientes de la operación del trasplante en base al peso solamente, pero definitivamente le informamos a los candidatos que presentan exceso de peso que sus riesgos han aumentado”, alega el Dr. Stuart Geffner, Director de Operaciones de Trasplantes de Saint Barnabas Health Care System. Entre las complicaciones comunes que se pueden presentar se encuentran la sanación inadecuada de las heridas, coágulos de sangre y embolias pulmonares después de la operación.
Es muy recomendable la pérdida de peso antes de la operación tanto para los recipientes como para los donantes en vida. A pesar del peso, afortunadamente la mayoría de los donantes son elegibles para la remoción del riñón de una forma mínimamente invasiva, mediante el uso del laparoscopio, lo cual implica una incisión más pequeña y un período de recuperación más rápido.
El peso corporal sigue siendo un factor importante después del trasplante. “El recipiente promedio de trasplantes aumenta 25 libras en los primeros seis meses después de la operación”, alega Anita Armstrong, Dietista certificada de trasplantes del Centro de Trasplantes Renales de Saint Barnabas Medical Center. Esto puede ser debido a que se sigue una dieta menos restricta una vez que se descontinúa la diálisis, hay menos actividad durante el período post-quirúrgico, y un aumento en el apetito debido a un medicamento inmunosupresivo. Los pacientes obesos pueden aumentar de peso hasta por tres años después del trasplante.
“Ya sea antes o después del trasplante, yo le sugiero a los pacientes que se reten a sí mismos durante una semana para omitir una comida problemática en su dieta”, sugiere la Dietista Armstrong. “Una vez que logren eso, ya pueden omitir otra comida problemática a la semana siguiente. Nuestro gusto por la grasa, el azúcar y la sal es adquirido y por lo tanto se puede eliminar”.
*Para calcular su BMI:
Peso en libras x 703 = A
Estatura en pulgadas x estatura en pulgadas = B
A ÷ B = BMI
In each issue of Transplant News, we provide an article for our Spanish-speaking patients. This article summarizes important information provided in this issue.
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