Por décadas, los medicamentos de esteroide han sido una parte esencial del procedimiento para evitar el rechazo del órgano después de un trasplante. Las indicaciones iniciales de una prueba de investigación estimulante que se está llevando a cabo en el Centro de Trasplantes Renales de Saint Barnabas Medical Center sugieren que los esteroides — y las complicaciones serias a las que estos conllevan — se pueden evitar.
La Timoglobina (Thymoglobin), un medicamento que se ha utilizado con gran éxito para contraponer los incidentes de rechazo, se está poniendo a prueba debido a su potencial para evitar el rechazo de un órgano. “Parece ser que el efecto lento, prolongado y predecible de la Timoglobina (Thymoglobin) puede evitar el empleo de esteroides en algunos recipientes de trasplantes”, afirma el doctor Shamkant Mulgaonkar, Jefe de los Centros de Trasplantes de Saint Barnabas.
Los esteroides han sido un elemento importante en la medicina de trasplantes porque sin ellos, el 40 por ciento de los recipientes rechazan el órgano trasplantado. Por muchos años los profesionales de trasplantes han estado buscando un substituto para los esteroides porque el uso de los mismos a largo plazo puede causar diabetes, colesterol alto, enfermedades cardiacas, deficiencia en los huesos, cambios bruscos de estado de ánimo y un notable aumento de peso. “Las únicas quejas importantes de salud de miles de personas cuyos trasplantes de riñón han resultado exitosos por 10 ó 12 años o más, están relacionadas con el uso prolongado de esteroides", explica el doctor Mulgaonkar. “Si podemos eliminar la necesidad de utilizar esteroides, podemos mejorar la longevidad y la calidad de vida”.
Joseph Fischetti, de 57 años de edad, de Madison, NJ, fue uno de los primeros recipientes de trasplantes en Saint Barnabas en comenzar con el protocolo nuevo que incluía inyecciones de Timoglobina (Thymoglobin) antes de hacerse el trasplante en junio del 2003. “Me siento de maravillas y mi riñón nuevo ha estado funcionando bien", afirma el señor Fischetti. Añade asimismo que accedió a participar en la prueba de investigación porque tenía mucha confianza en el doctor Mulgaonkar y en el equipo de trasplante y porque durante varias semanas de recibir tratamientos de diálisis, fue testigo de las dificultades que experimentaron otros pacientes por causa de los esteroides. “Cuando el doctor Mulgaonkar me dijo que yo posiblemente podía evitar todos esos efectos secundarios, no lo pensé dos veces. Soy muy afortunado. Regresé a mi casa a los cuatro días — casi no tuve ningún dolor, ni ningún tipo de complicaciones".
La falla renal del señor Fischetti fue causada por una enfermedad renal policística (PKD), un trastorno genético que causa el crecimiento de cientos de quistes en ambos riñones y un deterioro continuo de la función del órgano. “El señor Fischetti fue un buen candidato para esta prueba de investigación porque éste fue su primer trasplante, tenía un donante en vida, nunca había utilizado esteroides, y con la excepción de sus riñones, disfrutaba de un buen estado de salud”, comenta el doctor Mulgaonkar.
Los síntomas del PKD se detectan por lo regular cuando la persona tiene alrededor de 30 años. Los pacientes pueden manipular la enfermedad por años con la supervisión de un nefrólogo, y tienen tiempo para tomar en consideración y planear un trasplante a medida que progresa la enfermedad. En el caso del señor Fischetti, él descubrió que tenía la enfermedad renal policística cuando tenía alrededor de 30 años y comenzó a tomar en consideración su opción
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