Cualquiera que haya considerado la idea de
donar un riñón a un ser querido o a un amigo,
pero que tema perder su salud, habría disfrutado
de ver al donante de riñón Paul Savuto pasar
fugazmente en la 19th Serie Anual de la competencia en
doble/triple categoría (Tri/Bi-Athlon) de Nueva
York. La competencia, la cual tuvo lugar el 13 de junio
en el Harriman State Park, incluía media milla de
natación, 16 millas de ciclismo y tres millas de
carrera. El Sr. Savuto, quien le donó un riñón
a su querida esposa, Deborah, en abril del 2002, también
montó una bicicleta doble con un buen amigo en el
recorrido ciclístico de 42 millas de Nueva York
a través de los cinco condados de la ciudad de Nueva
York
Mi amigo gritaba, "¡Ey, aquí viene
un hombre con un solo riñón!", dice el Sr.
Savuto con una risa ahogada al recordar la carrera ciclística. “Tiene
sus recompensas".
El Sr. Savuto, de 46 años, espera que
sus hazañas de guerrero de fin de semana anime a otros
a donar riñones sin la preocupación de dañar
su propia salud.
“Yo soy muy vehemente al respecto", comenta. “Nosotros
podemos hacer mucho más por los pacientes de diálisis." Si
hay alguien en su vida que necesite un riñón,
usted se lo puede donar aunque no haya vínculos de
sangre que los una. Hacerle una donación a un ser
querido es una experiencia muy satisfactoria que apenas tiene
un impacto en las capacidades físicas del donante.
Y hace una gran diferencia para la persona que lo recibe.
La vida de mi esposa es fabulosa ahora".
Durante los últimos años antes
del trasplante, la vida de la Sra. Savuto se había
vuelto muy agotadora. Ella nació con el síndrome
de Alport, una enfermedad hereditaria de los riñones
que causa sangradura en la orina, pérdida de la audición
y problemas en la vista, y puede requerir con el tiempo un
tratamiento de diálisis o un trasplante de riñón.
Su condición empeoró después del nacimiento
de su hija, Michelle, quien tiene 11 años en la actualidad,
y se esperaba que la Sra. Savuto tuviera que someterse al
tratamiento de diálisis pronto.
“Esto era algo que la atormentaba porque
toda su vida había sido muy activa", comenta el Sr.
Savuto. “Ya no podía hacer ninguna de las cosas
que habíamos hecho a principios de casarnos – ciclismo
en Vermont, jugar golf, esquiar. Ella quería volver
a esa vida". Como muchas personas, el Sr. Savuto no se dio
cuenta al principio que miembros de la familia que no tenían
relación directa de sangre o amigos podían
ser donantes también. Una prueba reveló que
su tipo de sangre era O Positivo y que el tipo de sangre
de Deborah era B. Después de considerar todos los
aspectos, se determinó que eran compatibles para una
donación de riñón. El Sr. Savuto decidió hacer
lo que fuera necesario para hacer la donación.
“EN LO QUE RESPECTA A LOS TIPOS DE SANGRE,
YO SOY UN DONANTE UNIVERSAL Y ELLA ES UNA RECIPIENTE UNIVERSAL",
COMENTA EL SR. SAVUTO. “¿QUÉ PODRÍA
SER MÁS ROMÁNTICO QUE ESO?”
Vinieron a Saint Barnabas en busca del procedimiento
aparoscópico que no ofrecía el hospital al
que ellos iban. La familia elogia al equipo de Saint Barnabas
porque "les dio una acogida increíble", haciéndoles
sentir como que "estaban en su casa". Hicieron los arreglos
necesarios para que se llevara a cabo el procedimiento lo
antes posible.
En el 2002, se le trasplantó con éxito
el riñón del Sr. Savuto
a su esposa. Después del trasplante, el Sr. Savuto
se incorporó a su trabajo una semana después,
mientras que su esposa regresó a trabajar después
de dos semanas. El Sr. Savuto ha vuelto a su estilo de vida
activo que incluye la competencia en actividades deportivas.
Su esposa y su hija estaban en la línea
de llegada después de la competencia de categoría
triple (Triathlon) de junio del 2004 para compartir el momento
con orgullo. El Sr. Savuto terminó la agotadora carrera
en 1 hora y 53 minutos.
“Le gané a todos estos jóvenes
que tienen dos riñones", comentó riéndose. "Mi
meta era terminar en menos de dos horas. Me siento estupendamente
bien".
Lo mejor de todo es que ahora el Sr. Savuto tiene
una compañera que comparte con él una vez más
las actividades al aire libre. Este invierno pasado la familia
entera disfrutó de un día esquiando en las
montañas. “Ella bajó por la pendiente
y nosotros estábamos esperando abajo por ella", dice
el Sr. Savuto, el cual aún se emociona al recordarlo.
“Todavía me emociono de sólo
pensarlo", dice sosegadamente.
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