Roger Granville, de 32 años, de
Irvington, fue la primera persona que recibió un
trasplante de riñón y de páncreas
simultáneamente en Newark Beth Israel Medical Center.
El trasplante de dos órganos durante la misma intervención
quirúrgica, curó al Sr. Granville de su diabetes
y de su fallo renal.

Parte del Departamento de Trasplante Renal
y de Páncreas de Saint Barnabas en Newark Beth Israel
Medical Center, el programa nuevo de trasplantes de páncreas
pone el tratamiento para la diabetes del Tipo I donde se
necesita, en el centro de su comunidad urbana. Estudios
de salud a nivel nacional revelan que las personas de la
raza negra y los hispanos tienen casi el
doble más de las posibilidades de desarrollar diabetes
que las personas blancas. Los factores genéticos y
ambientales se combinan para colocar a los grupos minoritarios
en un nivel de riesgo más alto para la enfermedad
y las complicaciones que puedan hacer peligrar su vida.
Diagnosticado desde niño, la diabetes
afectó el cuerpo del Sr. Granville por más
de 23 años. Antes del trasplante, recibió tratamiento
por fallo renal, presión arterial alta, pérdida
de visión, y problemas circulatorios que dieron
lugar a que se le amputara un dedo del pie. Al igual que
le sucede a muchas otras personas, la diabetes del Sr.
Granville fue difícil de controlar incluso con medicamentos
y restricciones de régimen alimenticio.
“Las personas buscan atención
en la comunidad en la cual ellos viven”, comenta
Paul Mertz, Director Ejecutivo de Newark Beth Israel Medical
Center. “El ofrecer una variedad de programas educativos
tanto en inglés como en español en el mismo
corazón de esta ciudad ayuda a que los trasplantes
de páncreas estén accesibles a todos”.
El programa nuevo de trasplante de páncreas se pudo
hacer realidad a través de un subsidio de The Healthcare
Foundation of New Jersey, cuyas prioridades son mejorar
la asistencia médica y el bienestar de los miembros
vulnerables del gran área de Newark, New Jersey
y de asegurar el acceso a asistencia médica y a
una buena calidad de vida para todos.
Apenas unos días después del trasplante,
el Sr. Granville notó cambios en su cuerpo. “Es
increíble poder levantarme por la mañana con
energía y tener lecturas normales del nivel de azúcar
de la sangre,” comentó. Ya no se tiene que medir
el nivel de azúcar en la sangre, ni inyectarse insulina,
ni evitar comer azúcar. El Sr. Granville disfrutó de
su primera torta de cumpleaños en más de dos
décadas cuando celebró los cinco años
de su hija semanas después de la intervención
quirúrgica.
El trasplante del riñón y del páncreas
saludables puede detener y con frecuencia revertir muchos
de los efectos secundarios de la diabetes que ponen la vida
en peligro. El trasplante liberó al Sr. Granville
de las sesiones de diálisis tres veces a la semana.
La diálisis es un proceso para salvar la vida al remover
las toxinas de la sangre, a la vez que fortalece todos los órganos
principales del sistema y drena la energía del paciente.
Después de haberse pasado años tomando tres
medicamentos para la presión arterial alta, el Sr.
Granville ha reducido el consumo a una sola píldora
al día, lo cual está dentro del ámbito
normal por primera vez, que él recuerde. Aunque no
recuperará la vista en el ojo derecho, el trasplante
lo ayudará a proteger la visión que le queda.
El Sr. Granville, un ingeniero electrónico,
está haciendo planes para volver a la Universidad
una vez que se haya recuperado en unos meses, pero lo más
importante que él anhela es poder celebrar muchos
cumpleaños más con su hija.
El primer paso para la obtención de un
trasplante de órgano es llamar a la División
de trasplantes y planear una visita para asistir a una de
nuestras sesiones educativas preliminares.
Newark Beth Israel Medical Center: 973-926-7555
Saint Barnabas Medical Center: 973-322-5938
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